Se los dejo porque a mi me gusta harto y hoy me acordé de este pequeño escrito.
Son las seis de la tarde y camino por las húmedas veredas de Providencia. El otoño las ha tapizado de hojas y a cada paso que doy escucho el crujir del camino. Corre una suave brisa, llena de paz, llena de libertad. Me hace sentir que también soy libre. Me imagino en un bosque, uno que alguna vez existió, lleno de hadas, duendes, magos, brujas, imagino que soy una. Me quedo inmóvil, escuchando el sonido de los siglos, de ese viento que acarrea historias. Entonces recuerdo que debo llegar a mi casa a estudiar para mañana seguir con la rutina.